En los últimos meses, Boque ha vomitado varias veces la comida que acababa de ingerir, así que decidimos llevarle a una clínica veterinaria especializada en gatos que nos habían recomendado, Gattos. La asistente que nos atendió, Paula, es una chica muy sonriente y simpática, así como la veterinaria que nos toco, Flor. Se quedaron prendadas de Boquerón (¿y quién no?), el cual no se portó demasiado mal... Bueno, bufó un poco y trató de morder alguna vez a Flor, pero ¿quién no bufaría si un extraño le está tocando por todas partes sin su consentimiento? De todas formas, ha habido visitas peores al veterinario, así que estoy contenta.
Tras la exploración y lo que le comentamos a Flor sobre el comportamiento de Boque, parece que el diagnóstico es que no es nada grave sino que simplemente es un glotón, engulle la comida y en demasiada cantidad, así que de momento le han cambiado la dieta y le hemos comprado un cacharro que le permite comer más despacio y a la vez entretenerse, el Catit® Design Senses Food Maze. Y dentro de 15 días volveremos para ver como ha evolucionado la cosa.
Por lo demás, parece que nuestro bichi está sano (y muy guapo), no está gordo de momento aunque sí en el límite.
Además, la veterinaria participó en el debate de si Boquerón es un gato siamés o no. Nos comentó que pertenece a lo que se suele llamar aquí siamés español.
Le hemos comprado también un túnel para que juegue y un arnés, a ver si le podemos sacar de vez en cuando a la calle (al final, mi chico me ha convencido...).
Aquí os dejo una foto del animalito en el 'potro de torturas':

No hay comentarios:
Publicar un comentario